Variable: es la característica del ambiente interno que es
controlada.
Sensor (Receptor): detecta cambios en la variable y envía la
información al integrador (centro de control).
Integrador (Centro de Control): recibe información del
sensor sobre el valor de la variable, interpreta el error que se ha producido y
actúa para anularlo integrando datos del sensor y datos almacenados del punto
de ajuste.
Punto de ajuste: es el valor normal de la variable que ha
sido previamente almacenado en la memoria.
Efector: es el mecanismo que tiene un efecto sobre la
variable y produce la respuesta. La respuesta que se produce está monitorizada
de forma continua por el sensor que vuelve a enviar la información al
integrador (retroalimentación).
Retroalimentación negativa: tiene lugar cuando la
retroalimentación invierte la dirección del cambio
. La retroalimentación negativa tiende a estabilizar un
sistema corrigiendo las desviaciones del punto de ajuste y constituye el
principal mecanismo que mantiene la homeostasis. Algunos ejemplos son la
frecuencia cardíaca, la presión arterial, el ritmo respiratorio, el pH de la sangre, la
temperatura corporal y la concentración osmótica de los fluidos
corporales.
Retroalimentación positiva: tiene lugar cuando la
retroalimentación tiene igual dirección que la desviación del punto de ajuste
amplificando la magnitud del cambio. Luego de un lapso de tiempo se invierte la
dirección del cambio retornando el sistema a la condición inicial. En sistemas
fisiológicos la retroalimentación positiva es menos común que la negativa, sin
embargo, es muy importante en numerosos procesos. Como ejemplos, se puede citar
la coagulación de la sangre, la generación de señales nerviosas (concentración
de sodio hasta generar el potencial de acción), la lactancia y las
contracciones del parto.
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